El centro social de Adurza

Hoy retrocedemos hasta 1960 para conocer otra experiencia de desarrollo comunitario. En aquel entonces el barrio de Adurza era un barrio relativamente nuevo, estaba experimentando muchos cambios y las vecinas trataban de luchar por un barrio unido y solidario capaz de dar respuesta a las nuevas necesidades que iban surgiendo. En ese contexto nos gustaría destacar la importancia del Centro Social, no sólo por ser un espacio físico de reunión sino por su significado y peso en la vida comunitaria del barrio. Aunque haya llovido mucho desde entonces, encontramos cosas válidas y muy interesantes que refuerzan nuestras ganas de seguir haciendo comunidad.

En plena industrialización de Gasteiz, muchas personas decidieron emigrar a la ciudad aumentando notablemente la población demográfica de Adurza. En el año 1956, el obispado de Gasteiz creó una entidad llamada “secretariado social diocesano” y se le asignó la tarea de “orientar y fomentar el apostolado social de la iglesia en todos los aspectos y sectores del campo social y de las actividades sociales, aspirando a que todo lo social quede imbuido de recto espíritu cristiano”. El secretariado social diocesano consideró la situación de Adurza como “apta” para planificar una obra de acción social. Para ello, creó un plan donde recogía la creación de una residencia para obreros, una cooperativa de creación de viviendas amortizables, un hogar para chicas obreras, una parroquia, una cooperativa de consumo, un grupo escolar y un Centro Social. No entraremos a valorar en profundidad el “sentido cristiano” ni las pretensiones de la iglesia a la hora de intervenir en un barrio, dejaremos para otro post la obsesión por querer evangelizar, controlar y manipular a la población y centraremos éste en las verdaderas protagonistas en la creación del hacer comunitario: las vecinas. El organizarse para identificar y solucionar las necesidades de un barrio, que la comunidad sienta como suyo cualquier necesidad del barrio, el querer que nosotras y nuestras vecinas vivamos en un barrio más solidario y más justo, el crear una interdependencia entre nosotras, el pensar en el bienestar de la comunidad… todos estos valores nada tienen que ver con la fe cristiana, otra cosa es que la iglesia se haya apoderado de éstos en beneficio de sus intereses.

Hemos recopilado algunos párrafos del libro Adurza – 25 años de desarrollo comunitario; en él, aparte de hacer un recorrido histórico de los años 1960-1985, encontramos fragmentos de cómo fueron los inicios:

(…)Como se trataba de una comunidad “nueva” se atendió de una manera especial a estimular el sentido comunitario, enfocando todas las iniciativas al bienestar de la comunidad, y por tanto cortando el camino a las ventajas personales y a las situaciones de privilegio.

Como en todo desarrollo y organización de comunidades, el objetivo general ha consistido en hacer comprender a los individuos de que el Bien Común y el propio bienestar es obra de toda la Comunidad, y en ayudar a los individuos y a los grupos a resolver sus problemas mediante la colaboración de ellos mismos, tratando de llevarles al convencimiento de que la vida social y no el individualismo, no sólo enriquece su personalidad, sino que la desarrolla. (…)

 

Llama la atención la importancia que se le da a la vida comunitaria en todos los ámbitos de la vida diaria, más aun cuando se habla del Centro Social, un espacio de encuentro pero sobre todo, un lugar destinado a la discusión y resolución de los problemas y necesidades que surgiesen en el barrio.

(…)Programa del Centro Social

En la experiencia comunitaria de Adurza, la primera dificultad ha sido en todo momento la falta de solidadridad y la desconfianza en sí mismo. A este fin, ninguno de los programas se ha desarrollado en solitario, sino que se ha interesado activamente a una gran parte de la Comunidad. Siempre se ha pretendido despertar el espíritu de la solidaridad. A esto ha contribuido de una manera especial el Centro Social de Adurza.

Fue considerado en todo momento como la casa común donde se reúnen los miembros de la Comunidad para discutir y resolver los problemas comunes, con una actitud activa y postura sana del ciudadano que aporta su iniciativa y su generosidad en beneficio de la Comunidad. Un domicilio social atractivo hace deseable el encuentro de las personas entre sí, a fin de mantener y fomentar los vínculos de la convivencia. El Bar, el Salón de conferencias, el local en general, no es sin más el Centro Social en cuanto a reunión de ciudadanos de un poblado, pero sí la base material para que esa reunión se haga posible y al mismo tiempo se sensibilice.

Todas las personas mayores de edad pertenecientes a la comunidad tienen derecho a ser miembros, independientemente de su ideología o manera de pensar, con tal de que estén dispuestos a respetar las normas fundamentales de la convivencia y los programas de desarrollo comunitario. Por esto, ya en su misma constitución, sería una escuela de ciudadanía en cuanto urge al respeto mutuo, sin el cual no es posible convivir en un pueblo. (…)

Es bonito ver la relevancia que se le da al potencial de la comunidad, y es aun más bonito cuando el mismo barrio decide cómo tiene que organizarse:

 (…) El Barrio, pues, debe abordar sus propios problemas actuando por medio o a través del Centro Social, lo que no significa que éste deba acaparar toda clase de acción ciudadana. La vida de un poblado debe ser lo suficientemente rica y abundante que exija dedicación colectiva, o si se quiere, comunitaria a la misma. (…)

(…) En esta línea comenzaron a reunirse en la Residencia de chicas un grupo de personas, en su mayoría casados jóvenes, dispuestos a entregar su modesta aportación a la obra tan importante y no por ello nada fácil que se intentaba desarrollar en la comunidad de Adurza. Muchas reuniones con el Secretariado Social Diocesano, contactos con expertos en desarrollo y organización de comunidades prepararon a estas personas para iniciar sus andaduras. Y basados en dos principios fundamentales:

1.- Que los componentes del Barrio serían quienes, primordialmente, deberían tomar conciencia de todos sus problemas, y

2.- Que una vez que han tomado conciencia de ellos, tratarían, en primer lugar, de resolverlos.(…)

(…) No fue tarea fácil, pero si apasionante. Al hablar de primer recurso de la comunidad, el hombre, se han señalado algunas características que debía reunir la persona al integrarse en un grupo, y lo que tendría que aportar el grupo en sí. Había que dejar el individualismo, medir la generosidad, actuar con sinceridad, sin timidez, con franqueza, sin miras egoístas. Y estar prpearado para la crítica. Respecto al grupo, dejar el YO de cada uno para introducirse en el TU de los demás. Y esto no es fácil. Requiere a veces tener que cambiar de dirección en muchas actuaciones; requiere, una formación.(…)

Pues bien, en estos tiempos donde las instituciones hacen caso omiso de la opinión del barrio mostrando su incompetencia día tras día convierte más que necesaria la unión entre vecinas en la lucha por conseguir un barrio mejor. Estos ejemplos de autoorganización popular vecinal nos reafirman en nuestro trabajo diario. Es hora de que nosotras mismas seamos las que decidamos nuestro propio futuro. Es hora de que al margen de las instituciones y mediante nuestro trabajo conjunto, hagamos frente a las carencias que sufrimos en nuestro barrio.

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6 pensamientos en “El centro social de Adurza

  1. Tel centro social Adurza 945 137774 (Todas las tardes de 16:00 a 20:00)
    Segundo martes de mes (19:00h.) reunion junta directiva.
    Eskerrik asko.

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