Ayudas para la rehabilitación en el Casco: el cuento de la lechera. No hay ayudas reales para quienes más las necesitan

Nuestro comentario:

En el BOTHA del pasado 24 de septiembre[1] el Departamento Municipal de Urbanismo publicaba la Norma reguladora de las ayudas a la rehabilitación de viviendas y edificios residenciales en el Centro Histórico de la ciudad de Vitoria-Gasteiz”. Y, aunque algunos medios se han lanzado a publicar la versión oficial de las “maravillas” de la citada norma[2], la realidad, como tantas y tantas veces, es muy otra. Lo único que sucede es que para ello hay que leer con detenimiento la citada norma, y tener en cuenta también lo que no recoge.

Como conocemos una vecina del barrio que controla bastante sobre la materia pues, entre otras cosas, ella misma y otras personas allegadas han tenido que padecer las restricciones que marcan las ayudas hasta ahora ofertadas, le hemos pedido que nos ayude a interpretar y descifrar la realidad de la nueva Norma, y con sus aportaciones y las nuestras intentar ofreceros esos otros aspectos básicos que los medios no recogen.

Los pocos aspectos positivos

Empezaremos por señalar los pocos avances positivos que tiene la nueva Norma, en comparación con lo hasta ahora existente. Como señala nuestra amiga, estas cuestiones positivas se circunscriben a que la nueva norma es aplicable al conjunto del Casco Viejo, y no sólo a las calles que se incluyen en el PERI del Casco. Así, a partir de ahora podrán acceder a las ayudas reguladas las personas vecinas de Bueno Monreal, Cubo, Nueva Fuera, Torno y Abrevadero.

El segundo aspecto positivo es uno de los casos en los que hay que fijar la atención en lo que la Norma no dice. Nos lo explica nuestra amiga:

Cuestión también positiva es la clarificación que se realiza en el apartado 2 del artículo 3 de la norma de rehabilitación. Puede parecer simplemente una cuestión técnica pero tiene su importancia. Hasta ahora, y lo he vivido en carne propia, un técnico del Ayuntamiento podía incluir en el informe preceptivo cuestiones de índole estético dentro de los requisitos que la rehabilitación de una vivienda debía de cumplir, y que si el proyecto presentado no incluía, no recibía subvención municipal ninguna. Pues con este apartado se fijan sólo cuestiones técnicas para la concesión de esta subvención, tanto para rehabilitaciones de viviendas como para las de portales.

Las cuestiones negativas

Pero, desgraciadamente, ahí se acaban los aspectos positivos. Vamos ahora con las cuestiones de fondo:

Existen decisiones graves que condicionan el futuro desarrollo del barrio y sus gentes ya que en este reglamento el Ayuntamiento continua sin querer dar solución a dos de los problemas mayores que condicionan que una gran parte de los habitantes del barrio no puedan acceder a las subvenciones y por tanto a mejorar su calidad de vida y la situación general del barrio (…) Por un lado tenemos el tema de los espacios fuera de ordenación y por otro las cuantías de las subvenciones.

En este reglamento, como en el anterior, sólo se establecen ayudas para las viviendas fuera de ordenación en el caso de que se emplee el dinero en deshacer la ilegalidad cometida.

Hay que señalar que según el PERI del Casco Viejo, cerca de la mitad de la viviendas del Casco están catalogadas como “fuera de ordenación”. La explicación es la siguiente. Muchas de estas viviendas (casi 2.000) fueron construidas antes de 1900, época en la que era habitual que no se construyeran aseos en cada vivienda (como mucho en cada planta). Con el paso del tiempo estas viviendas se vieron obligadas a construir añadidos que recogieran estos aseos, y estos añadidos se construyeron en los denominados “caños y huertas”, esto es, los espacios habilitados entre las partes traseras de los edificios que, además, tuvieron su origen en una función similar, ya que, en su tiempo, eran utilizados para facilitar el vertido de las “aguas mayores y menores” de las viviendas, las cuales iban a un sistema de canalización, que posteriormente fue cubierto cuando se prohibió ese antihigiénico sistema de “sanitarios”.

Y, claro, como se pregunta nuestra amiga:

¿En serio que el Ayuntamiento está pidiendo a los vecin@s que prescindan de sus aseos?  En vez de hacer obras para poder mejorar la calidad de vida de los vecin@s, el Ayuntamiento nos pide que prescindamos de aseos y partes de cocinas, para con ello recuperar unos pocos metros cuadrados de caño. Además la inmensa mayoría de propietarios de estas casas son personas que adquirieron la vivienda legalmente, pero con los espacios fuera de ordenación ya construidos, con lo que no son responsables de las ilegalidades cometidas, ya que la adquisición de la vivienda fue de buena fe y con todos los permisos legales. Pues en vez de intentar solucionar de una vez este tema el Ayuntamiento persiste en alargar el problema.

Con ser grave esta cuestión, más sangrante le parece a nuestra amiga (y a nosotras) el planteamiento que se hace a la hora de fijar las ayudas a las que optar. En la anterior normativa[3] se fijaba una cantidad mínima base para todas las solicitantes, que luego se iba incrementando teniendo en cuenta el número de personas que vivieran en la vivienda. En la actual norma no:

Ahora existe un % igual para tod@s -dependiendo de la renta- sin importar el número de personas que habiten, lo que no tiene lógica. No se puede hacer frente igual a un gasto importante en una casa de 1 persona con 1 sueldo que una casa de 4 personas con 1 sueldo. Evidente.

Pero la lista de agravios de la nueva normativa es larga. Veamos otra cuestión:

Con respecto también al reglamento anterior hay una bajada muy notable del dinero destinado a la rehabilitación y cómo se reparte. Mientras antes se daba el mismo porcentaje de dinero para la rehabilitación tanto de bienes privados, dentro de la casa de cada cual, como a los bienes comunes, fachadas y tejados principalmente, ahora se prima más la rehabilitación de los elementos comunes frente a los privados mediante una mayor subvención de las obras. Esto me suena a que el Ayuntamiento continúa con la política de crear un barrio escaparate para los visitantes, con unas fachadas impecables, aunque las vecinas del barrio dentro de su casa deban de convivir con situaciones más o menos complicadas.

Pero vayamos a la cuestión sin duda más denunciable, las cuantías de las ayudas y la realidad a la que abocan a las personas con menos recursos. Según la nueva clasificación por tramos de ingresos, las vecinas con ingresos inferiores a 9.000 euros anuales pueden teóricamente obtener hasta un 50% para las obras en elementos comunes del edificio de viviendas, y hasta un 40% en las obras en los elementos privativos de su vivienda. Pero decimos “teóricamente”, porque la actual norma deja claro que en los presupuestos subvencionables no se tendrá en cuenta el IVA, y hay que tener en cuenta que en 2013 el IVA va a pasar a ser ni más ni menos que del 23%.

A esto hay que unirle que las ya comentadas viviendas catalogadas como “fuera de ordenación” no pueden optar a ayudas si no ejecutan todas las obras necesarias para adecuarse a la normativa urbanística, tal y como señala el apartado 3 del artículo 3 de la Norma aprobada:

A los titulares de elementos en fuera de ordenación, o afectados por órdenes de ejecución, no se les concederán ayudas para obras que no incluyan las necesarias para adecuarlos a la normativa urbanística y las impuestas por la orden de ejecución, salvo que se trate de obras necesarias para la restauración de las condiciones mínimas de habitabilidad de la vivienda, o para evitar la ruina del edificio, o daños o graves perjuicios a las personas.

 

El verdadero problema de fondo

¿Qué supone todo esto? Pues que las personas y viviendas con mayor necesidad de ayudas, una vez más, se van a quedar sin ellas. Expliquémoslo. Supongamos que vivimos en una vivienda con más de un siglo de antigüedad (casi la mitad de las del barrio) que aún teniendo pocos ingresos, menos de 9.000 euros al año (situación en la que viven buen parte de la población jubilada y parada del Casco, que se ve obligada a subsistir con ayudas sociales), hemos hecho el esfuerzo de ahorrar poquito a poco para acometer algunas de las reformas más necesarias para nuestra vivienda (por ejemplo, el arreglo del tejado) y que cuando con esa voluntad de arreglo acudimos al Ayuntamiento en busca de la anunciadas subvención, éste nos dice: “Sí, yo te doy hasta el 40 o 50% del coste (ya hemos visto que IVA aparte)… pero con la condición de que, además del tejado, tienes que arreglar la bajada de agua, las escaleras, las vigas en malas condiciones y, por supuesto, eliminar los aseos que invaden el caño y ubicarlos en el interior de tu vivienda”… Traducción, que por mucho que hayas ahorrado para el tejado, no te llega ni para empezar, con lo que te verías obligada a condenarte a la petición de un préstamo cuyos intereses no vas a poder asumir… además de que hoy en día con tus ingresos y condiciones no hay entidad bancaria que te fuera a hacer ese préstamo. En definitiva, que te quedas sin poder acometer ni la mínima rehabilitación o reforma que necesita tu casa.

Y no es que el Ayuntamiento no lo sepa. Ya hemos señalado muchas veces lo que declaró en 2008 el propio arquitecto de la ARU (hoy ya jubilado):

Según el arquitecto de la ARU Paulino Medina, en veinte años han dado ayudas para rehabilitar cerca de 2.500 viviendas, pero quedan otras 2.000 cuyos propietarios no han pedido ayuda para reformarlas porque no tienen recursos para financiar los arreglos”

(El Correo 18-02-2008)

Está claro que, saberlo, lo sabe, lo que pasa es que no quiere poner medidas para solventar estas graves situaciones. Por eso el cabreo que genera en nuestra amiga informante es tan contundente como su conclusión, a la que no vamos a añadir ni una coma.

La conclusión que yo saco de esto es que el Ayuntamiento ha dado otras dos o tres vueltas de tuerca para empeorar más la situación de las vecinas del casco viejo. Si en su momento el arquitecto de la Arich ya reveló que la situación de la vivienda en el barrio era mala, después de leer este nuevo reglamento la única conclusión lógica que se puede sacar es que desde el Ayuntamiento se quiere empeorar aún más si es posible o acelerar un proceso de descomposición con una declaración masiva de ruina en edificios por falta de conservación. Con una renta familiar media en 2011 en el casco viejo de 28000 euros frente a los 39500 euros de Vitoria-Gasteiz (la más baja del municipio), con 1925 viviendas cuya fecha de construcción es anterior al año 1900 y siendo el barrio donde el 21.85% de las familias tienen que recurrir a los convenios de inserción o al plan de intervención familiar, poner encima de la mesa este plan de ayudas a la rehabilitación de viviendas y edificios residenciales, es como poco y siendo muy blanda, un escupitajo en la cara a las vecinas del barrio, con especial incidencia en las más desfavorecidas y pobres de entre nosotras.

Nota final:

Para aumentar la confusión que en todo lo referente a las cuestiones del Casco rodea la actual política municipal, señalar dos cuestiones. Por un lado, la ya señalada crónica de El Correo sobre la noticia que estamos comentando concluye con el siguiente párrafo:

El alcalde ha ensalzado en varias ocasiones que este plan se apoya en el acuerdo sellado con el PNV para impulsar la rehabilitación en los barrios más deteriorados de la ciudad y, al mismo tiempo, en el acuerdo alcanzado con Bildu para revitalizar el Casco Viejo

Acuerdos que, a día de hoy, más de un año después de las elecciones, la población del Casco seguimos desconociendo. Pero es que, además, mientras la anterior normativa sobre ayudas para la rehabilitación del Casco, emanaba y se dirigía y controlaba desde la Agencia de Rehabilitación Urbana, esta nueva normativa es publicada por el Departamento de Urbanismo y firmada por el Alcade, y en su articulado, se recogen párrafos como los siguientes (los subrayados son nuestros):

(…) se seguirán los criterios y directrices  técnicos de restauración que se establezcan desde la Sociedad.

(…) el vicepresidente de la sociedad dictará resolución denegatoria o estimatoria (…)

¿A qué Sociedad y Vicepresidencia hacen referencia? Sólo ellos lo saben, porque si se refiriera a Ensanche XXI, es la propia Sociedad la que tendría que haber aprobado y publicado la norma… y no el Departamento de Urbanismo. Esa es la claridad y transparencia que preside actualmente las políticas sobre el Casco… hasta tal punto que está superando con creces en oscuridad y secretismo a la siempre de funesto recuerdo ARICH, ahí es nada.

Anuncios

2 pensamientos en “Ayudas para la rehabilitación en el Casco: el cuento de la lechera. No hay ayudas reales para quienes más las necesitan

  1. Pingback: Aportación vecinal al anterior post: Tras 10 años de PERI sólo ahora (que vienen elecciones) reconocen su fracaso (2ª parte) | Kutxiko txoko txikitxutik (KTT)

  2. Pingback: 2012, crónica de un barrio vivo y una política institucional nula. | la gente rula

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s