Las penosas consecuencias del Plan Urban en el Casco Viejo sevillano: mucho de lo que aprender y tener en cuenta

Nuestro comentario:

El texto que hoy os proponemos como lectura Urban, hasta aquí llegó el nivel de escombro (capítulo del libro colectivo El gran pollo de la Alameda. Cómo nació, creció y se resitió a ser comido. Editado por UNIA en 2006), podemos calificarlo, sin exageraciones, de delicioso, divertido, instructivo, rebelde… y a pesar de todo ello, no deja de generar cierta tristeza. Nos explicamos.

Nos genera tristeza porque el documento es, en buena parte, una lectura de los efectos que el Plan Urban (que en el Casco Viejo sevillano se desarrolló durante la segunda mitad de los 90) y, desgraciadamente, es una constatación de que la gran mayoría de las críticas, riesgos y consecuencia negativas que venimos avisando como posibles efectos del Urban en Alde Zaharra, allí, en el Casco Viejo sevillano, son ya desgraciadamente una escandalosa evidencia. Lo de “veis cómo teníamos razón” nunca ha sido un consuelo para nosotras, pero tal vez valga para que las personas más reticentes a muchas de las críticas que realizamos, vean cómo, con un programa muy similar y un funcionamiento de las administraciones bastante parecido, el resultado en Sevilla confirma buena parte de nuestros peores augurios.

Sin embargo es delicioso y divertido, porque desde un tono no exento de socarronería (muy del estilo del que en con frecuencia se utiliza en Alde Zaharra) se hace una crítica sin concesiones (respaldada en datos demoledores) sobre lo que allí ha sucedido. Para que os hagáis una idea inicial, mirad los apartados del índice del documento:

1. bienvenido Mr. Hurgan

> el urban, de la palabra a los hechos

> cómo llega el urban al barrio

2. a propósito de La ciudad silenciada

3. faraón de la Alameda

4. chorizos en su bisagra

5. ¿y aquí qué ponéis de tapa?

6. plaza Niña de los Peines

7. ruta exposición

8. en peligro de extinción

> plaza, mercado, comercio,,,“territorio existencial”

> donde gritaba la virgen

9. efectos “colaterales” del Plan Urban

> grado de incumplimiento de planes de vivienda en zona urbana

> intervención urbanística en san luis: crónica de un expolio

Es rebelde e instructivo porque recopila varias de las imaginativas acciones e iniciativas tomadas por los colectivos de la zona para denunciar y oponerse a los efectos reales (muy distintos de los prometidos) que el Urban estaba suponiendo en la zona, poniendo el acento, como desde aquí comprendemos perfectamente, en el abandono de las prometidas medidas sociales. Algunas de esas acciones e iniciativas se parecen sorprendentemente a otras realizadas en Alde Zaharra. Otras, suponen valiosas ideas a tener en cuenta, por lo que nos puedan sugerir.

El documento recoge también, entre otras cosas, un artículo escrito por las personas que, por encargo municipal, en su día elaboraron un minucioso estudio sobre la situación real de la zona. Trabajo que, como denuncian, el propio Ayuntamiento se encargó de que “hiciese honor a su nombre”, que no era sino “La ciudad silenciada”, y que fue encerrado entre las frías paredes de un archivo para que no viera la luz (de este documento os dejamos la página web de donde podéis descargarlo http://www.gisap.org/es/pages/17/biblioteca-virtual.html , teniendo en cuenta que son más de 50 megas)

Peroo como sabemos que a algunas os cuesta leer más que a otras, y no queremos que nadie se lo pierda, aquí os dejamos algunos párrafos del documento, que seguro que sirven para que os pique la curiosidad. De igual forma, al final adjuntamos algunas de las propuestas que se recogían en “La Ciudad Silenciada” y que nos parecen adecuadas para que nos las pensemos también en nuestra Alde Zaharra.

Pues nada, que enhorabuena a las compañeras sevillanas por su maravilloso trabajo, y que quienes lo leáis ojalá disfrutéis con él tanto como nosotras. Y lástima que en Alde Zaharra no lo hayamos conocido antes, seguro que nos hubiera servido para mejorar nuestro trabajo de oposición al Urban. Pero todavía estamos a tiempo. Así que, a ello.

Algunos párrafos del documento “Urban: hasta aquí llegó el nivel de escombro”

cumplimiento de las expectativas

(…) Finalmente el 62% del presupuesto se dirigió hacia actuaciones urbanísticas e infraestructuras, mientras que sólo un 29% del dinero invertido fue dirigido a programas sociales y de formación, que eran los que más determinantemente podían influir en la mejora de las condiciones de vida de l*s habitantes tradicionales del barrio. El resto del presupuesto se repartió entre actuaciones sobre el tejido económico y la evaluación y asistencia técnica del programa.

(…) En definitiva se pone bastante énfasis en la potenciación de las pequeñas empresas, especialmente bares, algo que coincide con la intención de promoción turística de la zona.

Sin embargo, flaquea el desarrollo de los programas sociales, muchos de los cuales no se llegan a realizar, no se desarrollan las actividades deportivas o juveniles, no se consigue regularizar la economía sumergida de la zona, y aunque se plantean medidas para mejorar el estado de vida de los colectivos más marginados, como las prostitutas y l*s heroinóman*s, al finalizar el periodo de aplicación del Urban su situación no parecía haber variado demasiado aunque su número posiblemente se haya visto reducido. Se ha errado en el objetivo de solucionar los problemas de marginación de la población autóctona, que ha sido relegada en los presupuestos y en los planes a un segundo plano. Sin embargo sí se encontró dinero para realizar la reurbanización de la Alameda fuera del Plan Urban.

(…) El proceso de reurbanización y de modificaciones en el trazado absorbió la mayor parte de los fondos del Plan Urban y como consecuencia fueron los objetivos que se cumplieron más holgadamente. Se puso especial énfasis en facilitar la entrada del tráfico en la zona, tradicionalmente de difícil accesibilidad especialmente en su mitad al este de Feria.

Podemos entrever en estas actuaciones el objetivo de facilitar la entrada del turismo o de ciudadan*s ajen*s a la zona, a los recursos turísticos, comerciales y lúdicos.

Mención aparte merece el texto publicado en 1998 por Mª Josefa García Jaén, coredactora del Plan Urban de Sevilla, llamado Aplicaciones de la iniciativa comunitaria Urban. En él, la autora analiza los efectos del plan cuatro años después de su aprobación, denunciado los evidentes desequilibrios en las actuaciones, dado que existe una “(…) mejora apreciable en el tejido urbano, mientras que los resultados en la esfera social parecen más discutibles.” (García Jaén, 1998). Señala a su vez que los aspectos positivos residen básicamente en las obras de reurbanización y equipamientos, así como la promoción de los agentes económicos presentes en el barrio y la atracción de otros. Como aspectos negativos, o fracasos del Plan Urban, señala que no ha disminuido notablemente el número de parad*s ni marginad*s “(…) la modesta creación de empleo parece en mayor medida un efecto inducido por las fuertes inversiones que una consecuencia de los avances de la formación profesional” (García Jaén, 1998). Los programas sociales se han reducido a las prácticas habituales en la forma de proceder de las áreas municipales. No habiendo marcado diferencias, como se pretendía en principio.

En cuanto a la subida de los precios del suelo como consecuencia de la inversión pública, afirma: “En Sevilla las ayudas a la rehabilitación privada han primado en el sector URBAN y estimulado la inversión, que ha aumentado en más de un 50%. Por otra parte la revitalización de la zona como consecuencia de las inversiones públicas incita a la iniciativa privada a invertir en vivienda.” (García Jaén, 1998).

Aunque la atracción del capital privado a la zona era un punto clave del Urban, este logro está directamente relacionado con la aparición del fuerte fenómeno especulativo en la zona, que tiene a su vez como consecuencia más dramática la expulsión de las clases bajas de la zona, es decir, la gentrificación de San Luis- Alameda.

(…) plaza, mercado, comercio…”territorio existencial”

8. en peligro de extinción

El Plan Urban fue solicitado y aprobado en base a situaciones de necesidades que predominaban en la Alameda de Hércules y aledaños, como abandono de los espacios públicos y de casas de vecin*s, despoblación del barrio. Sin embargo, el dinero recibido de Europa no revirtió en las personas que más lo necesitaban, sino que, por el contrario vino a agravar las situaciones de muchas de ellas que no tuvimos más opción que abandonar la zona donde habíamos nacido o vivido durante décadas por no poder hacer frente al crecimiento de sus rentas de alquiler como consecuencia de la especulación que caracterizó el desarrollo de dicho Plan.

(…) En la Alameda proliferan los locales de encuentro en detrimento de establecimientos de proximidad y de negocio en general. Los que centran su finalidad en el ocio y lo superfluo han ido suplantando al tradicional sector comercial de ámbito metropolitano o de proximidad que allí se concentraba.

(…) Yo no soy un fanático de los rastros ni de las viejas tiendas, y comprendo los límites que tiene ese universo si no se le da un mínimo cauce, pero también entiendo que una ciudad como la nuestra bien se merece un espacio de intercambio abierto. L*s edil*s han de encontrar formas legales que no asfixien esa vieja forma de actividad social, a la manera de lo que fue siempre la plaza pública, espacio de encuentro, trato, curioseo y palabra.

La necesaria diversidad debe considerarse como parte de los procesos complejos que dan vida a una sociedad plural. Una ciudad viva tiene poco que ver con la asepsia y aún menos con la fosilización. Una ciudad viva no es un parque temático ni un escaparate para turistas perezos*s. Una ciudad viva debe contar con lugares en los que se puedan expresar formas de interacción tan diversas como diversos sean los grupos sociales que la componen. Sólo a ese precio tendremos una urbe abierta en la que tod*s encontremos nuestra morada.

(…) 9. efectos “colaterales” del Plan Urban

David Gómez

Rehabilitación integral de barrios degradados o de cómo recabar fondos europeos para un proyecto de especulación urbanística

Ya se sabía que iba a ocurrir. Porque el proceso especulativo y de gentrificación que sufrió y sigue sufriendo el barrio, en buena parte debido al Plan Urban, es “de manual”. Y es que al inyectarse una cantidad apreciable de dinero público, en poco tiempo y en una zona acotada de la ciudad para su “regeneración urbana” (mejoras en pavimentos, infraestructuras, equipamientos…), y aún más si se da en zonas centrales, se favorece el encarecimiento del suelo, de las viviendas, de los alquileres,…: el “recambio” poblacional y el expolio patrimonial están servidos.

Procesos que se potencian, y/o no se contrapesan, si ese tipo de actuaciones no van acompañadas por otras, desde la iniciativa pública, dirigidas hacia la “cuestión residencial”:

medidas en materia de vivienda que ayuden a “fijar” al vecindario con menos defensas ante los embates del “mercado”. Así, una fuerte y sostenida inversión pública en construcción de viviendas, en creación de alojamiento de alquiler bajo, en ayudas a la rehabilitación y a la transformación de infravivienda, etc., son piezas clave para contrarrestar los “efectos colaterales” de este tipo de intervenciones urbanísticas.

Todo esto era algo ya conocido por l*s responsables polític*s municipales cuando, a mediados de los ‘90, plantearon (y obtuvieron) un Plan Urban para los barrios de la Alameda, San Luis y San Julián, en el sector noreste del casco antiguo.

Porque planes como éste, de masiva intervención pública sobre una zona urbana degradada (y con gran potencialidad para el posterior negocio inmobiliario…), ya llevaban años ideándose y ejecutándose en muchas ciudades.

No obstante dicho conocimiento (¿o precisamente por éste?…), y el haber “vendido” dicho plan como una iniciativa en pro de la población más abandonada del centro histórico, las administraciones local y regional mantuvieron una irresponsable (¿y consciente?) pasividad en cuanto a las imprescindibles medidas “complementarias” en materia de vivienda. Las consecuencias están a la vista…

Han tenido que pasar casi diez años desde la puesta en marcha del Plan Urban sevillano, y muchos desalojos, para que Ayuntamiento y Junta de Andalucía hayan iniciado una intervención en dicho campo.

(…) grado de incumplimiento de Planes de Vivienda en zona Urban

Arquitectura y Compromiso Social / Ecologistas en Acción-Sevilla.

Ventura Galera / David Gómez Sevilla, mayo de 2000

informe sobre las actuaciones públicas en materia de vivienda y suelo, en el periodo 1992/1999, en los barrios objeto del plan urban de sevilla

(…) En este periodo de cuatro años, la fuerte inversión pública realizada, cercana a los 2.500 millones de pesetas e invertida en buena parte en lo urbanístico, ha revalorizado de forma espectacular el valor de mercado de los inmuebles en el sector Urban, en una cuantía que podemos estimar del orden del 300%. Dichas expectativas de negocio también han fomentado que numerosos inmuebles hayan sido declarados en ruina y demolidos, tanto para liberarlos de inquilin*s de renta antigua como para mejorar su valor de mercado, al permitir una nueva edificación ya sin trabas patrimoniales o constructivas.

Todas estas operaciones y dinámicas, junto a su traducción en subidas de los precios de venta y alquiler de la zona, están propiciando una expulsión significativa de sus habitantes con menos recursos y más vulnerable, que vienen a ser sustituid*s por otros grupos más solventes económicamente.

Y ello a pesar de que la capacidad residencial de la zona, con vistas a acoger a nuev*s morador*s, era y aún sigue siendo importante, habida cuenta los numerosos solares y casas vacías existentes.

Estos efectos, derivados de la aplicación del Plan Urban, y amplificados por la coyuntura económica de estos últimos años, están yendo diametralmente en contra de la filosofía y objetivos de apoyo a los sectores sociales más desfavorecidos que parecieron inspirar en su día la redacción y financiación del mismo. Efectos que, por otra parte, eran más que previsibles, a la vista de lo acaecido en otros muchos barrios europeos degradados en los que se han aplicado planes “de choque” de esta envergadura.

Y efectos que, por lo que aquí nos ocupa, también han sido potenciados por la falta de intervención efectiva de la Administración Local y Autonómica respecto al problema residencial de la zona, al estar así colaborando al proceso especulativo del mercado inmobiliario que ésta viene sufriendo.

Así, por un lado, no se planteó cuando aún se estaba a tiempo la adquisición de inmuebles sobre los que acometer actuaciones de vivienda social; es decir, la formación de un adecuado patrimonio público edilicio y de suelo en el sector.

Por otro lado, y como desarrollaremos más adelante, los suelos de que se disponía no han sido empleados de forma eficaz, al haberse dejado pasar un tiempo precioso en su puesta en uso. Además, los mecanismos legales de intervención pública sobre el patrimonio edificado (las órdenes de ejecución, el registro de solares y ruinas, la ejecución forzosa, el área de tanteo y retracto, la expropiación…) tampoco han sido empleados por la Administración Local como habría sido pertinente.

Por todo ello, las edificaciones de nueva planta y las escasas rehabilitaciones que se han realizado han venido, fundamentalmente, de la mano de la iniciativa privada.

(…) cabría terminar esta introducción haciendo dos últimos apuntes. El primero es que ambas Administraciones, la Local y la Autonómica, conscientes de su dejación de funciones en esta materia, no han consentido en que la cuestión se trate (y, en su caso, impulse) en los foros con presencia ciudadana en los que podría y debería haberse hecho; y ello a pesar de haberlo solicitado expresamente las asociaciones del barrio que de ellos forman parte. Nos referimos, por un lado, al Consejo Municipal de la Vivienda, a cuyos miembros ni el Ayuntamiento ni la Junta han suministrado la información y datos oportunos al respecto. Y por otro, al Consejo Social Urban, cuyas entidades miembro han padecido similares secuestros de información por parte del Ayuntamiento, viendo en varias ocasiones rechazada su solicitud de que la problemática de la vivienda en la zona Urban fuera tratada, también, en dicho órgano, al estar estrechamente relacionada con el desarrollo y resultados netos de la aplicación del propio Plan.

Y el segundo es que no deja de ser paradójico, y muy revelador, que el problema de mayor gravedad que l*s vecin*s de la zona de San Luis decían padecer a finales de los años ochenta (según se recoge en la Memoria del Plan Especial de Reforma Interior de San Luis) era el de la inhabitabilidad de sus viviendas (no el de la estrechez de las calles, el de la falta de accesibilidad para los coches o el de la mala calidad de los servicios e instalaciones urbanas de la zona). Y sin embargo, doce años más tarde, la fisonomía de su barrio ha sido ya alterada sustancialmente, el cuerpo social lo está siendo aceleradamente, y los problemas de inhabitabilidad de sus viviendas siguen siendo los mismos; o aún peores, tras haber dejado pasar las Administraciones todo este tiempo.

2. a propósito de La ciudad silenciada

Pedro A. Cantero, Javier Escalera,

Reyes García del Villar, Macarena Hernández

Para ser sincer*s, al titular nuestro trabajo de la manera en que lo hicimos, sin pretender ser profétic*s éramos conscientes de su más que probable silenciamiento. El simple hecho de la desmitificación, aunque sólo se trate del desvelamiento de su artificiosidad, suele ser vivido como corrosivo por parte de quienes la mantienen y se valen de ella.

El trabajo que sirvió de base al libro tenía como objetivo proporcionar un material para el debate que debería desarrollarse en el marco de un proceso participativo en el que el vecindario de la zona, en particular, y en general la ciudadanía sevillana, pudiese intervenir en la definición de cómo quisiera recuperar una parte del casco antiguo de la ciudad que, sin destacar por su monumentalidad, constituía, y todavía constituye, aun si cabe, cada vez más en la memoria, la cara oculta de su imagen tópica. La Sevilla obrera, artesana, hortelana, luchadora,… la Sevilla silenciada durante décadas por l*s promotor*s de la Sevilla eterna.

Es obligado recordar que la iniciativa de la que parte nuestro proyecto no fue nuestra, sino de quien en aquel momento era responsable del área de Participación Ciudadana en el Ayuntamiento. El cumplimiento de uno de los requisitos establecidos en la convocatoria del Programa Urban, sin duda, pero también es justo reconocer, el deseo de ir más allá de cubrir el expediente con alguna actuación meramente formal, fueron los motivos que le llevaron a hacernos la invitación para elaborar una propuesta que, finalmente se concretó en el proyecto. Un proyecto que planteaba la realización de una etnografía de los distintos barrios tradicionales afectados por el Plan, que, superando el panorama depresivo dibujado a los efectos de conseguir la financiación europea, mostrara los recursos, las potencialidades y las riquezas que aún conservaban los mismos y sirviera de base para el objetivo central del proyecto, que no era otro que el desarrollo de un proceso de investigación participativa a través del que la población de la zona y del conjunto de la ciudad pudiese tomar parte en la decisión sobre las actuaciones, para resolver los problemas que la aquejaban y para darle un nuevo impulso revitalizador.

El proyecto no tenía como objetivo escribir un libro, la publicación que se preveía tenía más bien el carácter de documento interno para cumplir la función de material de trabajo. Ello explica, al menos en parte, el formato, el tipo y la organización de los materiales y el que no sea precisamente un monumento literario. No teníamos ninguna pretensión de realizar un producto académico “acabado”, aunque ello no significa, sino todo lo contrario, minusvalorar su valor científico, como cierto sector de la academia, confundiendo el culo con las témporas, sí hizo en su momento y hace todavía ahora.

Finalmente, el Área de Participación Ciudadana, ya entonces regentada por distint*s responsables y con diferente talante, decidió publicar el documento. Sólo la necesidad de justificar ante Europa el chocolate del loro de la dimensión social del proyecto, como demuestra la proliferación de logotipos de la contraportada, explica este hecho. En absoluto la voluntad de que el libro cumpliese la función para la que fue concebido.

No sólo no se continuó el proceso participativo que debía haber provocado, sino que ni siquiera se hizo una presentación a la ciudadanía potencialmente interesada. Es más, como siempre sospechamos y hoy sabemos, no sólo fue silenciado, sino incluso casi “encarcelado” en los sótanos de uno de los buques insignias de la regeneración urbanística que l*s promotor*s pretendían para la zona, la famosa “Casa de las Sirenas”.

Así que, para nosotr*s, la difusión del resultado de nuestro trabajo, superando los silenciamientos y sumergimientos, constituye una satisfacción que compensa en parte la frustración. Este fenómeno es muestra de cómo una investigación que, sin ser propiamente una IAP (investigaciónacción participativa), se planteó y desarrolló en buena medida dentro de este paradigma, ve socializado el conocimiento que pueda haber producido, contribuyendo a la acción ciudadana, superando importantes y poderosos obstáculos. Cómo una investigación puede contribuir a crear, extender y potenciar redes. Cómo un proceso de este tipo puede contribuir a cambiar la percepción sobre la ciudad, los valores que la dotan de significado, incluso por parte de algun*s técnic*s y responsables políticos.

Desafortunadamente todo ello no ha sido lo suficientemente rápido, extenso y profundo como hubiese sido necesario para cambiar el rumbo de lo que en los momentos de la realización del trabajo era ya un proceso de “reconversión” urbana hoy ya culminado en gran medida, que no sólo ha silenciado aquella ciudad que a duras penas subsistía necesitada de una regeneración, sino que ha terminado por enterrarla. Un texto como La Ciudad Silenciada no tiene mucho sentido reeditarlo, su función y finalidad, mal que bien, ya la cumplió.

Su contenido refería a un presente histórico concreto que hoy es ya pasado. No obstante, creemos que pese a ello, el trabajo posee valores que pudieran interesar y ser útiles para algun*s. Es por eso que tenemos la intención de realizar una edición electrónica que colgaremos en la página web del GISAP http://www.gisap

Algunas de las propuestas más interesantes para Alde Zaharra gasteiztarra de las recogidas en el libro/informe “La Ciudad Silenciada”, cuando habían transcurrido 3 años del inicio del programa Urban en el Casco Viejo sevillano:

En base a lo observado y contrastado a lo largo de nuestro trabajo sobre el terreno podemos avanzar algunas apreciaciones generales que, pensamos, pueden contribuir a la evaluación de lo actuado hasta el momento por parte de las instituciones responsables y ponderar el desarrollo de las actuaciones programadas o que se programen en el futuro. Apuntar algunas ideas que pudieran servir como instrumentos para que el conocimiento que hemos adquirido sobre la realidad social y cultural del sector estudiado pueda servir para el avance en las iniciativas de regeneración y desarrollo que deben ser acometidas, haciéndolo de manera activa y participativa por parte de los principales protagonistas del proceso, los vecinos.

(…) La Iniciativa Urban de la Unión Europea implica como condición esencial el carácter sociocultural que deben tener los objetivos y los procedimientos a través de los que se desenvuelva el proyecto de rehabilitación urbanística y regeneración social de la zona. En este sentido constatamos la falta generalizada de información en el vecindario sobre el Programa Urban en general, sus objetivos y actuaciones específicas, los instrumentos de intervención y canales de participación.

La escasa o nula representatividad de algunos grupos y asociaciones incorporadas al proceso Urban o incluso surgidas prácticamente ad hoc que sesgan el tono y sentido de la ya de por sí escasísima participación del vecindario y los colectivos afectados/relacionados. Por el contrario, asociaciones con una notable presencia y arraigo en los barrios, no se han visto involucradas en este proceso de participación, bien por desconocimiento, por considerar que no era de su incumbencia, o por habérselas mirado desde ciertos prejuicios.

Por parte de algunas de las entidades y grupos más activos, concienciados de las múltiples y profundas necesidades y carencias que presentan los barrios, detectamos una actitud de desconfianza y escasa disposición a colaborar con las instituciones y con las directrices, proyectos y objetivos del Programa Urban, a lo que contribuye muchas veces la poca o sesgada información que se tiene sobre ellos. Actitud que contrasta con su disposición y actividad efectiva a trabajar por y en los barrios.

Propuestas generales

En relación a lo anteriormente expuesto y con la idea de dar cumplimiento al objetivo, planteado ya en el propio proyecto del estudio, de intentar desde el primer momento que el conocimiento obtenido sobre la realidad analizada pueda revertir eficientemente en las acciones en curso, y en definitiva en los ciudadanos, con el fin de lograr un renacimiento armonioso de estos barrios, sin que eso conlleve la perdida del valor patrimonial existente en gran parte debido a presencia de sus actuales habitantes-, hemos creído oportuno hacer alguna propuesta para colmatar esas carencias, con vistas a mejorar la calidad de vida, potenciar la actividad, moderar el envejecimiento de la población, potenciar y profundizar la participación del vecindario, y mejorar los resultados de la generalidad de las actuaciones llevadas a cabo por instituciones y agentes sociales, con el objetivo de la regeneración socioeconómica de este sector del Casco Antiguo de la ciudad.

A la luz de nuestra investigación, aparte de las sugerencias de posibles actuaciones para fomentar la participación del vecindario, aprovechar los recursos humanos y materiales existentes, y rehabilitar la imagen y autoestima de los mismos sobre sus barrios, debemos insistir en la importancia de que cualquier actuación que se lleve a cabo debe tener siempre como marco de referencia los diferentes vecindarios realmente existentes, los distintos barrios que se definen en el sector del Casco Antiguo afectado parcialmente por el Programa Urban. Sólo de esa manera podrá conseguirse una mayor aproximación a los vecinos, a sus problemas y necesidades concretas, para poder ganar su confianza y potenciar su participación activa. Los programas generales y las actividades que se plantean a nivel de toda la Zona Urban tienen un grado de conocimiento mínimo y suscitan una respuesta muy débil si lo consideramos en términos relativos al conjunto del vecindario y a muchos de sus sectores.

(…)2. Consideramos y proponemos que, a pesar del tiempo transcurrido desde el inicio del programa y de que pueda considerarse que los resultados se dilatarán demasiado, más que actuaciones concretas o actividades específicas programadas y ofertadas desde los distintos servicios municipales, y sin perjuicio de que puedan y deban mantenerse o iniciarse algunas de ellas, se constituyan grupos de trabajo que, a través de una metodología de investigación-acción participativa, analicen la realidad de cada uno de los barrios, sus problemas específicos, sus necesidades, los recursos de que disponen, sus potencialidades, y definan proyectos e iniciativas tendentes a la superación de las carencias y problemas existentes desde el propio colectivo vecinal y aprovechando los elementos y diferenciales positivos de que cada uno disponga.

Estos grupos, constituidos en cada uno de los barrios, estarían formados por 30-40 vecinos seleccionados atendiendo rigurosamente a su representatividad con relación al conjunto de los sectores y colectivos del barrio, que conjuntamente con la participación de los facilitadores neutrales y los técnicos que en cada caso se requiera por parte de los grupos en función de la temática o los problemas tratados, desarrollarán un proceso de trabajo autónomo.

Esta metodología de trabajo no sólo permitirá poner en marcha actuaciones mucho más efectivas y eficaces, aprovechando mejor los recursos y obteniendo resultados más positivos, sino, lo que es desde nuestro punto de vista más importante, generar una dinámica que traspase mucho más allá del propio grupo de trabajo y actúe como un factor de integración potenciador de la participación.

3. A parte de la propuesta anterior, cuyo horizonte de resultados es necesariamente a medio y largo plazo, y complementariamente al desarrollo de la misma, consideramos que sería urgente acometer la descentralización de las reuniones y trabajos de los grupos que integran el Consejo Social. Para ello es previo elaborar un programa de sesiones y temáticas que, teniendo en cuenta los colectivos, sectores y barrios implicados de manera más directa en las mismas, pueda proponerse a diferentes asociaciones, entidades o colectivos, para que, actuando ellos como anfitriones y animadores, las sesiones de trabajo se realicen en su contexto espacial o vital. Con ello se conseguiría mejorar el grado de conocimiento de las actuaciones programadas, se fomentaría la participación de personas y grupos que, por razones diversas, no lo han hecho todavía, y se podrían recoger de manera más adecuada las demandas, necesidades y propuestas de dichos agentes sociales.

(…) 5. A la luz de la multiplicidad de esfuerzos y ámbitos de actuación para muy diferentes colectivos, organizaciones y entidades, se hace imprescindible la animación para la constitución de un espacio autónomo de comunicación y colaboración por parte de las entidades, asociaciones, grupos e individuos que vienen desarrollando de manera aislada actuaciones de diverso tipo, orientadas a la atención de necesidades y a la cobertura de las carencias que afectan a sectores importantes de la población de la zona.

(…) 7. Al mismo tiempo, y con respecto a la población que integra los vecindarios de los barrios, es necesario el desarrollo de programas de formación de dinamizadores socioculturales entre los vecinos que puedan empezar a actuar como elementos promotores de una auténtica y efectiva participación social a través de las redes y marcos familiares, de vecindad, de amistad, de intereses comunes.

8. Favorecer pequeños focos comunitarios de ayuda solidaria (sirvan como ejemplos los sistemas de intercambios locales -SEL-, o las redes de intercambios de saberes -RES-, que funcionan en varias ciudades francesas)1. Crear antenas de dinamización para desempleados, en las que se podría encontrar, además de algún facilitador para la formación de grupos de autoayuda, una antena de información, con base de datos de formación y empleo, técnicas de búsqueda de empleo, y un soporte material con el objetivo de una búsqueda eficiente de trabajo. Este tipo de lugar-recurso, puede encontrar su emplazamiento en la Nave Sínger, en los diversos centros cívicos, o en el centro comunitario polivalente, etc.

(…)Un segundo tipo de propuestas son de orden habitacional:

1. Nos parece fundamental que en la renovación del caserío se tenga en cuenta la diversificación de la población. Con este fin, a la hora de proyectar construcciones de promoción social, consecuentemente, se deben prever viviendas sociales en número suficiente para realojar a los vecinos afectados por los procesos de renovación.

Un tercer tipo de propuestas tienden a favorecer la actividad:

1. Favorecer la creación de talleres de alquiler módico para permitir la instalación de pequeños artesanos

(…)2. Favorecer el comercio de proximidad, previendo locales de promoción social que faciliten la instalación del pequeño comerciante.

(…)Propuestas tendentes a mejorar los equipamientos e infraestructuras

4. Fomentar la construcción de espacios públicos de sociabilidad tipo cines de verano, canchas de petanca, espacios de juegos infantiles, etc.

(…)6. Prever antenas sanitarias polivalentes: mantenimiento y mejora de los CIRU, centros de día siquiátricos, geriátricos, dispensarios materno infantiles, etc.

Otras propuestas que aparecen:

Aunque la promoción de algunas viviendas sociales sería deseable, es sobre todo aconsejable a título experimental la construcción de alguna residencia con el fin de mantener a una población de edad avanzada en su marco habitual. Por no concentrar establecimientos geriátricos -de los que aquí existen varios ejemplos- con lo que esto conlleva de aislamiento vivencial, sería aconsejable que estas residencias acogiesen también a jóvenes trabajadores y estudiantes, dando así una diversidad necesaria a la dinámica vecinal. Sin desarrollar aquí una idea, de la que existen ejemplos en Europa, se pueden imaginar módulos habitacionales o apartamentos debidamente insonorizados, que compartan equipamientos comunes.

Favorecer la construcción de viviendas de promoción social podría contrarrestar la fuerza del dinero y mantener así una pluralidad humana dinamizante.

Un cuidado particular podría prestarse a la construcción de núcleos experimentales, a la manera de los corrales de vecinos, que acogieran en régimen de alquiler tanto a familias como a personas solas, facilitando el alojamiento de trabajadores en activo, jubilados, estudiantes y gente de paso con pocos medios, con una configuración que podría inspirarse en la del pasaje Valvanera. Esto permitiría no sólo la mezcla de población, sino el mantenimiento de personas mayores en su barrio, en un marco dinámico que facilitase la convivencia solidaria, y potenciara una acción social integrada, teniendo en cuenta la diversidad social que caracterizó esta collación durante siglos.

Auspiciar el asentamiento de un “lugar de la memoria obrera”, centro dedocumentación y estudio, experimental por su forma de acceso, su técnica y su valorpedagógico. Lugar de la memoria que propiciara la documentación y la reflexión sobreel movimiento ciudadano y la problemática urbana, por ejemplo. Como ya anunciamos, sería un espacio plural que comportase una radio, una mediateca-biblioteca especializada, y centro telemático, una pequeña residencia para investigadores de paso,espacios para proyecciones, exposición y espectáculo y locales de encuentro (cafetería, salas de reunión).

Favorecer, en particular en la zona del Pumarejo, la actividad artesanal yterciaria. No pensamos solamente en actividades tradicionales sino en pequeños proyectos diversificados, en los que se privilegie la creatividad empresarial. Podrían ser fomentados en particular todos aquellos de tipo cooperativo.

Adecuar el foco de marginalidad que aún queda en la calle Macasta, asentando convenientemente a los residentes, sin desplazarlos del barrio.

Un centro infantil, abierto todo el día, que acogiera a los niños pequeños del vecindario. Prever un servicio de ludoteca en el que los niños pudieran disponer de juegos que por su precio no son accesibles a las familias modestas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s